Cuentan que un 11 de enero, que era un día plomizo, en medio de un aguacero regalaron dos baberos a unos padres primerizos. Cuentan que la cigüeña no la traía equipaje, dicen que por más señas, su abuelo, que todo pergeña, en una caja risueña con cuidado de que encaje, puso a mano las señas con un precioso embalaje. Y cuentan en los Meléndez, que causa muy buena impresión, que esta niña tiene duende, y ellos de eso sí entienden, de estampado y edición. Y aquella cigüeña ya asciende, pero da un giro y se vuelve, ... y a Emma un ojo le guiñó.

