Con Ernest

Yo cruzaba con mi Ernest
aquel lindo paso de cebra,
los días después al viernes,
buscando un brindis en ciernes
justo enfrente, en la Taberna.

Y nada envidiaba aquel paso
al de aquella otra calle
donde cruzaban los Beatles,

aquello fue un bastinazo,
y perdonen que me ralle,
no merecía un ardite,

Nunca valdrá los gustazos
de brindar yo con mi guate
si ustedes me lo permiten.



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