Lo vi esta tarde en Granada en una silla de ruedas, por la barbilla las babas y perdida la mirada, con su madre por la acera. No sé la edad que tenía, la madre creo que dos mil, lloraba y de pronto reía, daba saltos y gemía, ... y verlo era sufrir. Sufrir por ese chaval postrado en una silla, ... parálisis cerebral, nada más que declarar, caer en la peor casilla. Sufrir por esa madre con la mirada perdida, maldito destino cobarde; Dios en el cielo la guarde al terminar la partida. ¿Pa qué viniste a este mundo, si no puedes disfrutarlo? o quizás no sea absurdo, y de un modo tan burdo tú nos hagas apreciarlo. Yo estos versos te junto, solo te vi un segundo; pero no puedo olvidarlo.

