A Eduardo Urbano o la esperanza de Sillitoe.

Le gustaba el whisky Dyc
y la Mahou bien tirada,
la última vez que lo vi
... nunca me despedí
por si el tiempo nos cruzaba.

Edu era un madrileño 
que encajó bien en Marbella
cuando éramos pequeños,
y aún escribías los sueños
dentro de una botella.

Un portento pal deporte,
una sonrisa castiza,
yo espero que no le importe
que estos ripios le recorte
y no acaben en ceniza,
por cuando yo iba a la corte,
y tocando el picaporte
siempre daba la paliza.

Yo le dejé un cuento
que aún no me devolvió,
un corredor al viento,
que aún seguirá leyendo
y que al final lo forjó,
(y Sillitoe está contento
porque Edu lo acogió)

Espero que no esté viejo,
cuando pronto vuelva a verlo,
y rompamos la baraja,

y allí con "Corre, conejo",
dos cervezas de estraperlo
por la Plaza de la Paja.






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