
Le gustaba el whisky Dyc y la Mahou bien tirada, la última vez que lo vi ... nunca me despedí por si el tiempo nos cruzaba. Edu era un madrileño que encajó bien en Marbella cuando éramos pequeños, y aún escribías los sueños dentro de una botella. Un portento pal deporte, una sonrisa castiza, yo espero que no le importe que estos ripios le recorte y no acaben en ceniza, por cuando yo iba a la corte, y tocando el picaporte siempre daba la paliza. Yo le dejé un cuento que aún no me devolvió, un corredor al viento, que aún seguirá leyendo y que al final lo forjó, (y Sillitoe está contento porque Edu lo acogió) Espero que no esté viejo, cuando pronto vuelva a verlo, y rompamos la baraja, y allí con "Corre, conejo", dos cervezas de estraperlo por la Plaza de la Paja.

