Cuentan que hubo un sabio
que un buen día se retiró,
y haciéndonos un agravio,
calló y cerró sus labios
… y en Monda se recluyó.
Donde crece la melisa,
se mesa su barba rala,
y dicen que vive sin prisa
en bermudas y en camisa,
y ya nunca se acicala,
mientras la papela plisa
y el humo tranquilo inhala,
y creo que así, de esta guisa,
con una vetusta sonrisa,
lo pillas pensando en nada.
(A Ildefonso)

