La mayor de las Morilla se echó el mundo por montera, siempre está pa quien lo pida, no solo las causas perdidas, yo creo que para cualquiera, Si estuviera en el despacho, con horario de ambulancia, se está apretando los machos, leyendo legajos por cachos, defendiendo al populacho, y yo arriendo las ganancias, Esta abnegada jurista más que mirarte te estudia, es de esa gente altruista que algo bueno preludia, Y tiene en Julia y Aurora su báculo y su consuelo, dos chiquillas soñadoras que estudian a todas horas y tienen los pies en el suelo, porque de niñas, otrora, ella les dio su desvelo, y lo que ella aún ignora, es que unos rizos de pelo en la nube se acomodan y la observan desde el cielo, ufano por esta señora, por su cuidado y su celo.

