
Si te vas a ir por un tiempo del lugar donde ahora estás, volar a merced del viento, volver a coger aliento y parar a repostar..., hazlo de forma honesta, disfrutando de los tuyos, con esa gente dispuesta a seguirte a cualquier fiesta y darte un poco de arrullo, y así, rodeado de amigos, cuando al final den las doce, sabrás que los tienes contigo cuando cierren el postigo que Cenicienta conoce, antes te echaba de más, cantaba Kiko Veneno, los amigos de verdad no se llegan a olvidar ni los tienes que llamar como se llama al sereno, son los que un día, al marchar, te dicen: me dio por pensar, y creo que te voy a extrañar, y empiezas a comprobar que no lo hiciste tan mal, y eso es algo bien bueno; si te tienes que ausentar, siempre es mejor lograr que te lleguen a añorar y así te marchas sereno, sabiendo que junto al mar hay quien te echa de menos.

