Creo que viviste la vida como aquél suelo de mármol, en que a falta de partidas imaginabas la salida, el bunker, el agua, el árbol, y a falta de hierba tupida, ... siguen allí adheridas las muescas de golpearlo, y allí al lado de ese suelo tus libros y tus vinilos, tus sueños y tus desvelos, aquellos discos de chelo que tú cogías por el filo, tu eterno cariño de abuelo, tus lecturas y sigilos, ¿qué hacemos con los chicuelos que no se creen que te has ido? ¿qué prisa tenía el cielo de alguien tan instruido? y dicen que donde las nubes han programado conciertos, y los ángeles en Uber como en el Starlite suben y se quedan boquiabiertos, porque el sonido que fluye todo el cielo lo atribuye a un ingeniero experto.

