
Llegando a la Villa de Béjar, girando por donde Los Pinos, detrás de una verja vieja, debajo de cinco abejas un Bosquero genuino, Arqueólogo reciclado, en linajes erudito, un ujier apasionado de un gran tesoro olvidado, de un palacete exquisito, de un cenador loado, donde se dice que, a nado, llegó cada noche Cupido, Y hoy estaràn orgullosos los Duques desde su altar, y en la Garganta del Oso ya disfrutan en reposo don Francisco y Guiomar, sabiendo que un virtuoso cuida del parque al entrar.

