
En un espigón de mi pueblo siempre hubo una chavala con el pelo contra el viento, surfeando a barlovento ... y el agua no la tocaba, la cambiaron de lugar mas siempre por el Skol, siempre, siempre junto al mar, donde ella pueda esquiar y le dé en la piel el sol, tiene la piel curtida y es dos veces bronceada, la broncea el sol de arriba, ... y venía ya de salida de bronce desde Granada, olvidada en una nave hoy surca libre de nuevo, después de que (quién lo sabe) encontrara un día la llave y dijera: ¡me la llevo!, y cuentan que hay ciertas noches que surfea hasta la Alameda, y así, esquivando los coches, va y se abraza en un derroche con su hermana, que la espera, y es entonces desde el cielo, cuando baja López Burgos, les peina a las dos el pelo y luego, con mucho celo, las va columpiando por turnos. NOTA: el escultor Francisco López Burgos hizo por encargo a finales de los 60´s dos esculturas para Marbella: la Venus y la Niña del Columpio. Hoy Arturo Reque y yo hicimos a los pies de la primera este dibujo y poema.



