A David López Saavedra, o cuando el viejo trabajó dos veces

Cuentan que hay en el cielo
quien se encarga de los dones,
... y así unos tienen pelo,
otros son fríos como el hielo,
hay quien va de altos vuelos
y hay quien toca los cojones,

y dicen que hay un anciano
encargao de las sonrisas,
al que llaman el Decano,
siempre fumando habanos
con una papela que plisa,

cuando deja de fumar,
cada tres o cuatro años,
se pone a seleccionar
alguien a quien donar
una sonrisa sin par
este empleado tacaño,

y cuentan que solo una vez
ha habido un doble acertante,
un tipo sin un doblez
y una niña en su niñez
de los que hay escasez
y que vienen de Cervantes.




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