A Raúl Blanco Guillén, el escudero a la sombra.

Llega sobre las cuatro,
y llena el bar con su arte,
y a la hora que da el flato
ya ha tocado a rebato
dispuesto a agasajarte,

vino de tierras pacenses
o lo echaron (nadie sabe),
y antes que te lo pienses
saca un Fireball sin suspense
y ya te ha puesto el jarabe,

controla toda la barra,
las mesas afuera del bar,
ha llenao todas las jarras,
ha servido a las cigarras
y te ha dado de yantar,

este bar está de moda
y lo merece, con honra,
por un dueño que es un yoda,
una chica encantadora
y un escudero a la sombra.

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