A Jaime Díaz, el fiel escudero de Hugo

A veces en esta vida
va la vida y te sorprende,
y a mitad de la partida
ves salir de su guarida
de pronto un pequeño duende,

que se acerca a despedirte
cuando recoges las velas,
que viene con Hugo a decirte:
!que tengas suerte en la escuela!
... y luego te hace reirte
cuando abrazan a la abuela,

Y ahora sé por qué mi Hijo
a él lo eligió de escudero,
porque todo importa un pijo
cuando naciste prolijo
en achuchones sinceros,

Yo no tengo su sonrisa
y no la puedo regalar,
solo estos versos sin prisa
y este poema hecho trizas
tengo para compensar.

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