A veces en esta vida va la vida y te sorprende, y a mitad de la partida ves salir de su guarida de pronto un pequeño duende, que se acerca a despedirte cuando recoges las velas, que viene con Hugo a decirte: !que tengas suerte en la escuela! ... y luego te hace reirte cuando abrazan a la abuela, Y ahora sé por qué mi Hijo a él lo eligió de escudero, porque todo importa un pijo cuando naciste prolijo en achuchones sinceros, Yo no tengo su sonrisa y no la puedo regalar, solo estos versos sin prisa y este poema hecho trizas tengo para compensar.

