Luce un moño con estilo, y una sonrisa innata, y mientras yo el bar perfilo voy notando con sigilo que esta no es una novata, hay gente que va despacio y gente que ves con tablas, que ya pasan del prefacio, ya no creen en San Pancracio y lo notas cuando te hablan, luce un moño con estilo, y se te acerca serena, y no pregunta qué pido... va y te dice: ¡lo he leído y me encantó tu poema! y a uno que es agradecido, ya lo puso en un dilema, y hoy estos versos zurcidos he salvado de la quema.

