
(Por una ilusión sin miedos, por una euforia sin juicio, y porque elegimos de credo a un arroyo vitalicio…) Ella va y te dice ¡hooooliiiis! (con un montón de vocales), y lleva las cuentas a boli de un negocio de cristales, Él como un Richard Gere en Oficial y Caballero, hizo al final los deberes, y ahora en los mismos talleres trabaja de cristalero, Van ya para diecisiete de aquella noche tan vieja en que en medio de cohetes la vida os dio dos billetes y elegisteis ser pareja, Conoceros fue un detalle, compartiros un honor, que este grupo nunca falle, que no falle, por favor, Que nunca os vayáis muy lejos, que no os sorprendan los males, que sigáis siendo pendejos rodeaos de carcamales, que en nuestro Arroyito añejo nunca se cuelgue un “For Sale”, y cuando seamos ya viejos que nos cambiéis los pañales.

