Es un Gandalf sin melena, un señor de los de antes, con una voz que resuena, un tipo que vale la pena y nunca te hace un desplante, tiene aún joven la mirada, sabe callar y escuchar, las rodillas destrozadas, un traje con mil cornadas que aún no quiere colgar, toca instrumentos viejos canta como en el medievo, y siempre me da consejo: ¡que mis visiones, pendejo, condicionan qué me llevo!, sus Jaime, Pedro y Rocío a los que ya no ve el pelo, y aunque ya no hay griterío, aún no hay nido vacío..., María aún le quita el frío y siempre le queda su Chelo, es un Gandalf sin melena, un señor de los de antes, que en las tardes de faena, ... cuando la plaza resuena, aún no hay toro que le achante.

