La quiero

La quiero porque es sencilla
y ella nunca te defrauda,
yo a su lado soy colilla,
más quemao que las gomillas
que servían de patilla, a
las gafas de Niki Lauda,

la quiero desde hace mucho,
la verdad ya ni me acuerdo,
como la trucha al trucho,
cuando era un niño flacucho,
y un día nos dimos un muerdo,

la quiero porque me aguanta
y a cambio no pide nada,
por su garbo y por su planta
porque le gusta y le encanta
el agua del mar salada,

la quiero porque un buen día,
siendo aún dos niñatos,
en un bloc que yo tenía
me escribió unos garabatos,
que eran aquella poesía
que Benedetti escribió un día,
esa de HAGAMOS UN TRATO.













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