
La quiero porque es sencilla y ella nunca te defrauda, yo a su lado soy colilla, más quemao que las gomillas que servían de patilla, a las gafas de Niki Lauda, la quiero desde hace mucho, la verdad ya ni me acuerdo, como la trucha al trucho, cuando era un niño flacucho, y un día nos dimos un muerdo, la quiero porque me aguanta y a cambio no pide nada, por su garbo y por su planta porque le gusta y le encanta el agua del mar salada, la quiero porque un buen día, siendo aún dos niñatos, en un bloc que yo tenía me escribió unos garabatos, que eran aquella poesía que Benedetti escribió un día, esa de HAGAMOS UN TRATO.

