De niña, su padre en casa jugaba a que la ignoraba, hacía como que repasa, y luego con mucha guasa parecía que se olvidaba, y ella se va dando cuenta que aquella niña de antes dejó de ser Cenicienta de una manera lenta a los ojos de su padre, ahora es Jorge el que clama porque ella le recuerde, y cuando se pone el pijama si no la viera en su cama dice: ¿Chelo, a qué hora vuelve? y ahora ella es quien controla el sosiego de un abuelo, y con solo decir ¡Hola! ya su padre se consola y ya duerme sin desvelo, sin un día ella encontrara a su padre sin sosiego, sería ella quien se acercara y besándole en la cara le diría ¡cuenta de nuevo!

