A María Iglesias, 21

De niña, su padre en casa
jugaba a que la ignoraba,
hacía como que repasa,
y luego con mucha guasa
parecía que se olvidaba,

y ella se va dando cuenta
que aquella niña de antes
dejó de ser Cenicienta
de una manera lenta
a los ojos de su padre,

ahora es Jorge el que clama
porque ella le recuerde,
y cuando se pone el pijama
si no la viera en su cama
dice: ¿Chelo, a qué hora vuelve?

y ahora ella es quien controla
el sosiego de un abuelo,
y con solo decir ¡Hola!
ya su padre se consola
y ya duerme sin desvelo,

sin un día ella encontrara
a su padre sin sosiego,
sería ella quien se acercara
y besándole en la cara
le diría ¡cuenta de nuevo!














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