
Qué porte y qué nobleza en medio la Plaza Mayor, siempre alta la cabeza evitando la pereza llueva, nieve o haga sol, ¡qué clase y saber estar aguantando siempre quieto!, ... le deseo, majestad, que la gente, por piedad, le dé algo, por respeto, y no hablo del monarca, (ese está siempre sentado), hablo del que se enfrasca el disfraz de oso a su lado, que ni mea ni se rasca, y evita el frío y la parca sonriendo y asfixiado.

