
Seis pulseras en la mano y la vida por delante, un rostro sereno y ufano un abuelo campechano y una sonrisa hilarante, leer poemas con rima sonreir a cascoporro, amiga de sus amigas, beberse la vida a morro, que no toque la bocina y lo que más le fascina es la nobleza felina, y disfruta con los zorros.

