A Bely Lasso, o ¿en Tarifa hay arena?

Pelo rubio y labios rojos,
pero rojo bermellón,
vive la vida a su antojo
y ya no mira de reojo
siquiera el retrovisor,

le dije:¡te debo un poema!
y ella en un acto sincero
me dijo: ¡no hay problema,
ni lo pido, ni lo espero!,
más hoy me metí en faena
por si un día valen dinero,

no la conozco apenas;
pero según mi señora,
va a Tarifa una docena,
sin pisar nunca la arena
(son los bares lo que añora)
y tiene un humor en las venas
que si anda fina le aflora,

alguna muesca en el alma,
que en algún rincón habita,
y un grupo con quien empalma
por esta vida contrita,
buscando tocar las palmas
y evitar así las cuitas,

un grupo forjado con calma
... al que pusieron Marchita.









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