A Doña Elena

Detrás de cada gran hombre
hay siempre una gran señora,
que fíjate tú por dónde,
sus defectos los esconde
y los guarda sin demora,

él no para nunca quieto
y siempre quiere ayudar,
no sabe qué es el asueto,
ella, con derecho a veto,
sabe esperar y esperar...

él se levanta y se sienta,
no se molesta por nada,
ella no se impacienta,
... solo lo mira atenta,
controlando la jugada,

al final él cae redondo,
y ella le pone el chupete,
por fin ha tocado fondo
y ronca con cante jondo,
y ella recoge el tapete...


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