Detrás de cada gran hombre hay siempre una gran señora, que fíjate tú por dónde, sus defectos los esconde y los guarda sin demora, él no para nunca quieto y siempre quiere ayudar, no sabe qué es el asueto, ella, con derecho a veto, sabe esperar y esperar... él se levanta y se sienta, no se molesta por nada, ella no se impacienta, ... solo lo mira atenta, controlando la jugada, al final él cae redondo, y ella le pone el chupete, por fin ha tocado fondo y ronca con cante jondo, y ella recoge el tapete...

