
Hace años vi una escena, aunque ellos no me vieron, y me daba mucha pena no escribir este poema, pues además es que quiero, esto pasó en la Alameda, hace ya bastante tiempo, era una tarde cualquiera con una niña a mi vera columpiándose en su asiento, Pablo estaba en su silla y vio venir a su padre, con esas sonrisas que brillan desde dos o tres millas, dependiendo del encuadre, esas sonrisas que humillan porque no están a tu alcance, ... José venía de frente sonriendo desde lejos, y Pablo tan impaciente por querer besarle urgente, que es su acto más reflejo, hace años vi una escena, aunque ellos no me vieron, el abrazo que se dieran, los diez segundos de espera, la mirada de un guerrero.

