A Pablo, José y la niña del columpio (o la mirada de un guerrero)

Hace años vi una escena,
aunque ellos no me vieron,
y me daba mucha pena
no escribir este poema,
pues además es que quiero,

esto pasó en la Alameda,
hace ya bastante tiempo,
era una tarde cualquiera
con una niña a mi vera
columpiándose en su asiento,

Pablo estaba en su silla
y vio venir a su padre,
con esas sonrisas que brillan
desde dos o tres millas,
dependiendo del encuadre,
esas sonrisas que humillan
porque no están a tu alcance,

... José venía de frente
sonriendo desde lejos,
y Pablo tan impaciente
por querer besarle urgente,
que es su acto más reflejo,

hace años vi una escena,
aunque ellos no me vieron,
el abrazo que se dieran,
los diez segundos de espera,
la mirada de un guerrero.



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