Toreando

Te ponen el traje de luces,
te colocan en el ruedo,
te dicen: ¡calla, no azuces!,
el miedo te da de bruces,
y entonces te paras, quedo,

... son doce toros, doce,
como rezaba el cartel,
y solo el que lo conoce
siente en la piel el roce
del pánico más cruel,

cuando dices ¡buenos días!
ya no hay ningún chiquero,
y ahí empiezas, ¡qué ironía!
a tirar de valentía... ,
cuando ya no hay burladero,

y de pronto y de repente,
ya toreaste al primero,
y agradeces al docente
que fue contigo exigente,
y dándote caña enfrente,
te empezó a hacer torero,
que alguien te recomiende
( ese Trueba, caballero, )
y el ¡aguanta! de esa gente
que son ya mis compañeros,

y ya terminó la corrida,
y recoges el capote,
y tiras pa´ la salida,
con la talega zurcida,
aunque nadie te lo note,

con el pulso en estampida
y el corazón dando botes,
con la faena cumplida
... y cara de carajote.


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