Qué feliz

Qué feliz era de chico,
aunque no tuviera un chavo,
hasta los poco, poco y pico,
desde primero hasta octavo,

qué feliz viviendo al día
sin pensar en el mañana,
viviendo con la alegría
de hacer todo con ganas,

dos deberes y un problema
ya fuera de lengua o mates,
y zumbando por la puerta
sin recoger ni el petate,

qué feliz era de crío
y qué alegre mi mirada,
no tenía calor ni frío,
no había ni pista ni grada
qué feliz vivía el tío,
qué feliz era sin nada.

Deja un comentario