
Fueron tres personajes de una Marbella anterior, clásicos de un paisaje que pagaron su peaje, y estos versos sin ambages hoy les regala el autor, uno vivía en una choza como Diógenes el griego, y allí por la calle Mendoza amontonaba una broza de cartones sin sosiego, y era una cosa curiosa verlo correr con dos huevos cuando de forma jocosa lo llamaban los chicuelos, otro vivía donde El Cable en una cabaña apartada, verlo era desagradable, mejor no le dejes que hable pues en la cara no hay nada; este era un tipo sociable con tristeza en la mirada pues era imposible mirarle y al final el tipo, amable, volvía a la fonda del sable con la mirada cansada, y creo que es más que probable que al no conversar con nadie llorara de madrugada, y el otro era un buen hombre que junto al segundo vivía, y cuando pasaban los coches era tal su alegría, que como un niño noble aplaudía y aplaudía, y ahora que el tiempo pasó en algún lugar del cielo, el primero se afeitó y se ha cortado los pelos, el segundo se operó y se puso un rostro nuevo y dicen que es actor o trabaja de modelo, y al otro lo puso San Pedro a que le ayude en la puerta y con aplausos sinceros le avisa si llega alguien nuevo y así puede echarse la siesta, fueron tres personajes que retengo en la mirilla, y este es mi homenaje al "tonto la bajadilla", al "bornoy" y su coraje y también al "pelotilla".

