Homenaje al «Pelotilla», al «Bornoy» y al «Tonto la bajadilla».

Fueron tres personajes
de una Marbella anterior,
clásicos de un paisaje
que pagaron su peaje,
y estos versos sin ambages
hoy les regala el autor,

uno vivía en una choza
como Diógenes el griego,
y allí por la calle Mendoza
amontonaba una broza
de cartones sin sosiego,
y era una cosa curiosa
verlo correr con dos huevos
cuando de forma jocosa
lo llamaban los chicuelos,

otro vivía donde El Cable
en una cabaña apartada,
verlo era desagradable,
mejor no le dejes que hable
pues en la cara no hay nada;
este era un tipo sociable
con tristeza en la mirada
pues era imposible mirarle
y al final el tipo, amable,
volvía a la fonda del sable
con la mirada cansada,
y creo que es más que probable
que al no conversar con nadie
llorara de madrugada,

y el otro era un buen hombre
que junto al segundo vivía,
y cuando pasaban los coches
era tal su alegría,
que como un niño noble
aplaudía y aplaudía,

y ahora que el tiempo pasó
en algún lugar del cielo,
el primero se afeitó
y se ha cortado los pelos,
el segundo se operó
y se puso un rostro nuevo
y dicen que es actor
o trabaja de modelo,

y al otro lo puso San Pedro
a que le ayude en la puerta
y con aplausos sinceros
le avisa si llega alguien nuevo
y así puede echarse la siesta,

fueron tres personajes
que retengo en la mirilla,
y este es mi homenaje
al "tonto la bajadilla",
al "bornoy" y su coraje
y también al "pelotilla".







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