A la amistad

Siempre creí en la amistad,
en la que surge de pronto,
en ese amigo de verdad
que se te empieza a colar
poco a poco en lo más hondo,

al que no hay porqué llamar,
ni hace maldita la falta,
al que siempre está al final
cuando a veces el azar
te reparte malas cartas,

ese que das un abrazo
si hace tiempo que no ves,
y llenas de pronto dos vasos,
y te pegas el gustazo
de llenar otro después,

algo así como el final
de la peli Casablanca,
con ese Bogart genial
diciéndole al Capitán:
¡vámonos Louis para un bar
que ya parece que escampa!

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