A Claudio Sánchez, el Jordi Hurtado de Marbella.

Mira que encuentro gente
a mis ya más de cincuenta,
algunos andan decentes,
otros son muertos vivientes
y otros son lo que aparentan,

pero hay en Marbella un gachó
con una mirada traviesa,
que creo que es corredor;
pero no de maratón ...,
sino de currar en la mesa,
un caballo ganador
desde aquel Santa Teresa,
que aguanta el frío y el calor,
que le da igual fuese o fuesa,

y dicen que el otro día 
bajó hasta aquí Jordi Hurtado,
creyendo que era ironía
lo que le habían contado,
y se fue con alegría
después de haber constatado
que esa inmortal dinastía
ha encontrado su legado,

... y termino ya el poema,
que me voy volviendo abstracto,
y sé que es verdad de la buena
que tiene un reloj de arena
que reza: ¡no vale la pena!
de cuando sellaron el pacto.

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