A Iván González, o la mejor oficina del mundo.

Nadie es profeta en su tierra,
así que uno se va fuera,
coge un día una maleta,
dos mudas y una raqueta
y catorce madalenas,
cierra despacio la puerta
y sale por donde las Eras,

y llega a un sitio nuevo
con su deje castellano,
echándole un par de huevos
y escapando del talego
llega a Marbella un verano,

y se llega al Paco Cantos
y le asignan una pista,
le pagan la hora a tanto,
y le dan un adelanto
porque ven que es un artista,

y a veces el karma te llega
después de ir dando tumbos,
y hoy es feliz en Marbella,
y ya le han puesto su huella
en la mejor ofi del mundo,

y gracias de nuevo, colega,
por lo que enseñaste a Hugo.



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