Anoche volví al viejo bar donde un día nos conocimos, me puse en la esquina a fumar y me dio por recordar lo que esa noche hicimos, la sonrisa de tu boca, lo bien que olía tu pelo, tú haciéndote la loca, y yo mordiendo el anzuelo, yendo y volviendo al Roca porque me entraba canguelo, y me pedí otras seis copas del tirón, a quemarropa; pero la última sin hielo, las risas que nos hicimos, el chiste que te hizo gracia, cuando a mi piso nos fuimos besándonos todo el camino aunque tú eras aún reacia, aún recuerdo tu falda cuando la echamos al suelo, tu arañazo en la espalda, mis gayumbos rojigualda (yo siempre haciendo el canelo), y entonces el camarero, ¡habrá que ser tío ingrato!, limpiando los ceniceros me dijo ¡oiga caballero, ... no fue así el retrato!, seamos los dos sinceros, ayer no triunfó el torero, la chica se fue al poco rato, y fue igual de porculero que si tecleo lo que quiero y veo "cuatrocientos cuatro".

