A Lola Avisbal, o Málaga en Madrid.

Hace meses, el azar,
me llevó entre Sol y Parla,
donde me iban a enseñar
el arte de dominar
herramientas para usarlas,
tratar con quien debe mandar
y conseguir ayudarla,
mas no había arena del mar
y no podía pisarla,

Lola no era alumna mía,
la recuerdo con coleta,
te decía ¡buenos días!
cuando andaba pizpireta
y en el centro se ponía
intentando estarse quieta,
y con el frío que yo tenía
te traía toa la alegría
que había en la Malagueta,

yo no le hago este poema
porque yo le deba nada,
sino por ser gente buena
que ayuda a la gente tocada,

a veces subiendo el peldaño,
voy de nuevo y me resbalo,
y me dijo ¡no te engaño,
mañana es tu cumpleaños,
voy a moverte un regalo!






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