El día que lo conocí
venía por la acera andando,
me dijo ¿preguntas por mí?
yo soy el patrón aquí
y me llamo el tito Marcos,
cojeaba cuando andaba
pero venía sonriendo,
parecía que silbaba
como en aquella balada
con Pedro Navaja viniendo,
creo que nació en Santa Fe,
allá donde Santo Domingo,
y allí lo vieron crecer,
hasta que una mujer
fue allí a montar un chiringo,
ella volvió para Europa
a procurarse dineros,
él fue buscando la tropa
para dar platos y copas
y le dijo aquí te espero,
luego fue lo de la pierna
cuando vino el más pequeño,
y cerraron la taberna
y aunque la vida es eterna
vinieron por otro sueño,
siempre ha sido El Padrino
en Da Bruno y Pappardella,
teniendo claro el camino,
educando a tres bambinos
y atendiendo a Raffaella,
y hoy tiene en una esquina
el sueño de adolescente,
donde juega con la harina,
y sobre una masa fina
hace una pizza crujiente,
y detrás de una vitrina
un muchacho sonriente.