Quiéreme mucho, porfa, dame un abrazo fuerte, que soy como aquella hoja que con la lluvia se moja y viaja siempre a su suerte, abrázame de vez en cuando si no te molesta mucho, si vieras que estoy llorando, si ves que estoy tiritando, como hace un pobre chucho, no escatimes en cariño, porque de eso nunca sobra, y por dentro soy un niño que le vale con un guiño para olvidar la zozobra, quiéreme siempre de veras; pero hazlo de corazón, mas si acaso no pudieras o por si es larga la espera, voy a empezar primero yo.

