El balazo

Él le decía ¡te quiero!
cada noche, al acostarse,
ella en un acto sincero
le ponía bien el babero
para que no se manchase,

ella le daba un beso
y le decía ¡yo también!,
y se acercaba ex profeso
a aquel chiquillo travieso
que un día cruzaba el andén,
y cuando el BUP era la ESO
ella vio en tercero B,

y ahora, con tanto vivido,
lo acurruca entre sus brazos,
y antes que queden dormidos,
recuerda que lo ha querido
desde aquel primer flechazo,
cuando le dijo a Cupido:
¡el arco es comprometido,
y puedes fallar el tiro,
mejor pégale un balazo!

















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