
Me gusta quien llama a mi puerta cuando yo no se lo pido, y la deja siempre abierta, y te hace alguna oferta de esas que hacía El Padrino, y trae dos copas dispuestas, un sacacorchos y un vino, y a tu ventana se asoma y te da un rato de lujo, me gustan esas personas que la amistad no perdonan, ese amigo sin tapujos, Benedetti lo clavaba de aquel sublime modo: "quien no me necesite para nada y me quiera para todo ".

