Anti natura

Los miro por la mañana,
los veo reír por la tarde,
son como una ventana
que en darme aire se afanan,
... Dios les guarde,

me hacen sentir viejo
y joven también a la vez,
porque son como un espejo
donde a veces me reflejo
de camino a la vejez,

y cada vez que los miro,
y veo sus ojos sinceros,
cojo más aire y respiro
y a veces creo que deliro,
¡joder, cuánto los quiero!

que los niños de mis ojos
sean felices en la vida,
y que al llegar mis despojos
echen ellos el cerrojo
y sean quienes me despidan,

por eso hago este poema,
para la pena más dura,
para salvar de la quema
a quién sufrió la condena
de ver que el reloj de arena
se paró en un alma pura,

eso rompe los esquemas,
... eso es anti natura.



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