Están de luto en la aldea, pues se ha ido la matriarca, ha bajado la marea, ningún vikingo bromea, y hoy no salen ya las barcas, donde esté, estará tranquila de haber criado a su hijo, que tantas y tantas filas de hace años encandila, y da tanto regocijo, que siempre dijo a la gente que llamasen a su madre, pa decir ¡mamá, te quiero!, y que ahora, tristemente, un destino algo cobarde ha marcao fuera de juego, están de luto en la aldea por la madre de mi amigo, al fondo una hoguera humea, el vikingo el mar ojea, y yo sigo mi camino.

