
El día que muera, compra vino, no gastéis un duro en flores, si ya se ha acabado el camino, quiero que bebas conmigo, como marditos roedores, si solo se muere una vez, quiero hacerlo a mesa puesta, no quiero misa de diez ni una jornada funesta, quiero amigos, mi mujer, y me merezco el placer de que sea en una fiesta, y cuando termine la cena, coge una botella llena, y guárdala en la despensa, porque en la canción que suena dice que "la gente buena no se entierra, se siembra".

