
Hace tiempo no veo un pijo, no me importa que lo sepan, no tengo miedo en decirlo, yo ya he podido asumirlo, y mi gente no discrepa, cada vez que me revisan, la presbicia me ha subido, y la oculista me avisa que despacito, sin prisa, la miopía también me pisa, así que estoy bien jodido, y cuando me pongo las gafas y veo todo tan claro, la realidad me la chafa, y me parece una estafa poder ver todo en su estado, veo la grasa en la cocina, veo arrugas en la cara, veo los grumos de la harina en esas croquetas tan finas que a veces me cocinabas, veo un borrón de tinta china en las letras de Sabina y eso es una putada, así que he decidido volver a vivir sin lentes, sentir lo desconocido, olvidarme del olvido, y no prestar cinco sentidos a todo lo que hay enfrente, y ahora que no veo un carajo, y el mundo es menos perfecto, lo de arriba es lo de abajo, me he hecho experto en atajos y a ratitos me hago el muerto.

