
Lo conocí en un concurso, mucho antes de la pandemia, y fue ganándose a pulso el ¡hoy tampoco te expulso!, y ¡sigues en la Academia!, no tuvo duda ninguna que en la música él entraba, y no es porque él presuma, es que en una canción de cuna su madre se lo cantaba, hoy llena en los conciertos, con entradas agotadas, y termina medio muerto, este choquero despierto que apostó por "todo o nada", y que en este mundo incierto vive hoy, y no mañana, me gusta cuando canta y más aún cuando habla, o destroza la garganta o habla y te toca el alma, cuando versos que te calman él desliza entre palabras, y dicen que Dios en el cielo, entrando, a mano derecha, disfruta como un abuelo, contento de aquel mozuelo que lleva el arco y la flecha, para sanar los desvelos de esta sociedad maltrecha.

