A Manuel Carrasco, o los versos de Cupido.

Lo conocí en un concurso,
mucho antes de la pandemia,
y fue ganándose a pulso 
el ¡hoy tampoco te expulso!,
y ¡sigues en la Academia!,

no tuvo duda ninguna
que en la música él entraba,
y no es porque él presuma,
es que en una canción de cuna
su madre se lo cantaba,

hoy llena en los conciertos,
con entradas agotadas,
y termina medio muerto,
este choquero despierto
que apostó por "todo o nada",
y que en este mundo incierto
vive hoy,  y no mañana,

me gusta cuando canta 
y más aún cuando habla,
o destroza la garganta
o habla y te toca el alma,
cuando versos que te calman
él desliza entre palabras,

y dicen que Dios en el cielo,
entrando, a mano derecha,
disfruta como un abuelo,
contento de aquel mozuelo
que lleva el arco y la flecha,

para sanar los desvelos
de esta sociedad maltrecha.




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