Al Pogo

Mal año para el patrón,
cargadito de desdichas,
manejar la embarcación,
mantener firme el timón
cuando ya no hay calma chicha,

bajar a esa bodega
donde hay tantos recuerdos,
busca un sitio y se sosiega,
mientras el Pogo navega
por una especie de acuerdo,

un café por la mañana,
salir de puerto temprano,
dejar atrás la bocana
y huir de tanta tangana,
de tanta hortera urbana
y del fragor del verano,

y al igual que se acaricia
un perro al llegar a casa,
con el Pogo hace justicia,
lo lava, lo cuida, lo engrasa,
piensa en Luis y en Alicia
y toma una segunda taza,

más tarde la vuelta reinicia,
maniobrando con pericia
y enfilando a Sierra Blanca.




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