Boda de Jasmin y Pablo

Una copa, un tenedor...
y toda la vida cambia,
y por fin bajó el telón
que se inició de excursión,
por carreteras de Islandia,

se casan Pablo y Jasmin,
y se casan en Marbella,
no se casan en Berlín,
y lo ha elegido ella,
por la luz y el sol de aquí,
y por ese agua añil
que allí no hay ni en botella,

dicen de ella que habla poco,
pero que siempre sonríe,
que en este mundo de locos
decidió poner el foco
en disfrutar sine die,

que cuando hablan los Vega,
nada de nada entiende,
coge a Pablo y se lo lleva
y le dice ¡oye, colega!:
"Ich denke, das ist das Ende",

él hace fotografías
por montañas y por mares,
y dicen que se moría
por los pájaros que pían
y el corazón le crujía
con letras de Quique González,

que cuando la conoció
se marchó a hacer el Camino,
y que nada más llegó
de una cabina llamó
para juntar sus destinos,

y hoy recuerdan esa tarde
y la llamada de la Flori,
que pintaba a tarde en balde,
por lo menos a priori,

y yo me voy retirando
que ya llevo aquí un ratito,
me gustan los grupos cuando
la gente se va casando,

... y que haya venido Juanito.













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