Una copa, un tenedor... y toda la vida cambia, y por fin bajó el telón que se inició de excursión, por carreteras de Islandia,
se casan Pablo y Jasmin, y se casan en Marbella, no se casan en Berlín, y lo ha elegido ella, por la luz y el sol de aquí, y por ese agua añil que allí no hay ni en botella,
dicen de ella que habla poco, pero que siempre sonríe, que en este mundo de locos decidió poner el foco en disfrutar sine die,
que cuando hablan los Vega, nada de nada entiende, coge a Pablo y se lo lleva y le dice ¡oye, colega!: "Ich denke, das ist das Ende",
él hace fotografías por montañas y por mares, y dicen que se moría por los pájaros que pían y el corazón le crujía con letras de Quique González,
que cuando la conoció se marchó a hacer el Camino, y que nada más llegó de una cabina llamó para juntar sus destinos,
y hoy recuerdan esa tarde y la llamada de la Flori, que pintaba a tarde en balde, por lo menos a priori,
y yo me voy retirando que ya llevo aquí un ratito, me gustan los grupos cuando la gente se va casando,