A Antonio Banderas, profeta en su/mi tierra

Nadie es profeta en su tierra
y por eso hay que irse fuera,
sigues firme y te emperras,
aciertas y también yerras,
te llamas Antonio Banderas,

cruzas de nuevo el charco,
y vuelves como el salmón,
pones Málaga en un marco,
tensas tranquilo el arco
... y directo al corazón,

coges un barrio entero
y descorres el cerrojo,
y cerca de el Cenachero
hiciste un teatro de cero
y lo creaste a tu antojo,
y hoy se quita el sombrero
todo el público del Soho,
y Málaga está en el tablero
por tu energía y por tu arrojo,

entre varios restaurantes,
uno pegado a las olas,
una Pérgola elegante,
un después después del antes
del paseo de la Farola,

y dicen que hasta Picasso,
que era el tío más malaguita,
ha parado de hacer trazos,
le ha dado a San Pedro un codazo
y ha dicho ¡vaya gustazo
lo que rodea a la Manquita!,

tengo que darle un abrazo
a este tipo tan perita.




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