
Madruga de madrugada, valga la redundancia, coge el Focus por la estrada, coge el mandil y prepara un brunch con suma elegancia, llega a casa y coge apuntes, mientras recoge el hogar, ha cosido tres pespuntes, ha cruzado a los transeúntes y ha hecho de cocinar, ha echado horas y horas estudiando una carrera, empollando sin demora, cumpliendo el "ora et labora" con mucha vergüenza torera, y me cuentan que en Les Roches ya le han hecho Honoris Causa, y brindo por ese broche, y brindo por ese derroche y por el esfuerzo sin pausa.

