
Están de luto en Lanciego, han muerto dos bodegueros, espero estén en el cielo por el cariño y el desvelo que en su vino le pusieron, qué pena que algo tan noble pueda dejarte inconsciente, mientras se escucha el redoble de unas barricas de roble por dos currantes decentes, y cuentan que han visto a Baco sacando su copa de gala, bebiendo como un cosaco y diciendo dos mil tacos por los de Crespo Zabala.

