¡A ver si nos vemos!

Lo más absurdo que existe
no es abrazar farolas,
es ese amigo que viste
y de nuevo le dijiste
cómo te encuentras y hola,

os contasteis vuestra vida
con un abrazo sincero,
os curasteis las heridas,
y a la hora de la partida
quedasteis de nuevo en veros,

y al pasar de nuevo el tiempo,
el argumento y la trama,
vuelve a ponerlo a tu encuentro,
y cuentas de nuevo el cuento
de que cualquier día lo llamas,

y así van pasando los años,
y al final nunca llamaste,
y en el último peldaño,
terminas solo y huraño,
sabiendo que la cagaste.








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