
Pelo rapao, tatuajes, la vida le hizo mayor, no hay forma que se relaje ni que haga un equipaje, ni de que pare el reloj, como el famoso titán que sujetaba los cielos, vive en un albarán, pendiente de si pagarán y sumido en un desvelo, carga, acarrea, factura, atiende un pedido tras otro, y el calendario apura por si se da la tesitura y puede salir con su moto, es un joven viejo franco amigo de sus amigos, feliz con su moto de campo, por carriles y barrancos, y responsable por castigo, le enseñaron un negocio siendo un niño travieso, y ahora tiene dos socios, que al alba hacen simposio y son buena gente ex profeso, y si quiere algo de ocio tendrá que ir soltando peso.

