A Sergio Rodríguez Ponce, repartiendo sonrisas.

Cara de esos muñecos
de las tiendas de juguetes,
alergia a los frutos secos,
un cigarro boquiseco
y una hija con diabetes,

pinta de más buena gente
con sus ojitos azules,
siempre empañadas las lentes,
no ve lo que tiene enfrente,
no ve nada, no lo dudes,

tiene tres hijos infantes
con los que juega en la arena,
una mujer currante
que siempre le pone delante
un platito pa la cena,
y en el barrio de Carranque
una madre y una abuela,

nunca tiene un mal gesto,
su cigarrito al volante,
Sergio es un tipo honesto
que ya hace aquello o esto,
con un encomiable talante,

porque nació con el don
más preciado en esta vida,
que es disfrutar guasón
ya llueva o ya haga sol
desde la misma Salida,

jugártela de farol
aún en las malas partidas.

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