Decía el famoso tango que veinte años no es nada, y yo aquí mientras tanto iba de cuando en cuando viendo cómo cambiabas,
cómo te hacías mayor, cómo cogías soltura, cómo ibas a mejor, cómo con prueba y error te ibas haciendo madura,
cómo te ibas a estudiar cómo hacías las maletas, cómo mueves la amistad, cómo es que siempre estás, cómo es que siempre lo petas, cómo es que haces verdad las palabras de un poeta,
y después de 20 abriles, andas sola por Atenas, si ves al bueno de Aquiles, y tienes un rato, dile que te hice este poema,
aunque diez mil versos juntos no podrían nunca decirte, que aunque a veces me pregunto si soy culpable o presunto, desde el día en que naciste yo ya cumplí en este mundo.