Justo encima de el Puerto
hay quien mira con descaro,
con un ojo siempre abierto,
de día y de noche despierto,
... estoy hablando de el Faro,
tiene un pijama a rayas,
mitad rojas, mitad blancas,
solo observa, siempre calla,
una luz que nunca falla
y una mirada franca,
un cíclope siempre atento,
una luz hecha de espejos,
un vigía de los vientos,
un testigo a sotavento,
y un marbellero viejo,
y en los bajos de la torre,
la verdad es una pena
que el partido en el gobierno
no haga un local interno
donde alguien lea un poema.